Sabemos que para dejar algo atrás hemos de reconocerlo y aceptarlo. Sólo así podemos vislumbrar lo que lo ha causado. A partir de esta toma de conciencia nos disponemos a atravesarlo discerniendo qué movimiento toca hacer para que el cambio empiece.

El ser humano es un ser de comunión. Hemos sido diseñad@s para entrar en comunión. En esta comunión se va saciando nuestra sed ontológica, nuestra sed de ser.

Sin embargo, nuestras necesidades no reconocidas, nuestras heridas no sanadas, nos llevan a devorar. En el mejor de los casos nos conducen a tragar. Y así no nos saciamos. ¿Cómo hacer para nutrirnos, para saciar nuestra sed de ser?

De esto trató el último taller. Si quieres escuchar el audio de la reflexión que compartimos, pincha aquí. Y, si te animas a participar en el taller, no dudes en escribirnos a info@arundasilente.com